Iba yo caminando, ese porte, ese cuerpo, esa armonía al andar, rumbo al trabajo. Por delante de mí iba una madre con su niña en el carrito. De repente se nos acaba la sombra y la niña espeta a la madre, entre exigente y suplicante: "¡Mamá, quítame el sol!".
Sigo escuchando...
martes, febrero 05, 2008
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